Medicina estética facial · Neuromodulación · Toxina Botulínica
La toxina botulínica es un tratamiento estético no invasivo que relaja de forma controlada los músculos responsables de las arrugas de expresión — frente, entrecejo y patas de gallo. El resultado es una piel más lisa y un rostro descansado, manteniendo la expresividad natural.
PROCEDIMIENTO
El tratamiento consiste en microinyecciones muy superficiales aplicadas en puntos específicos del rostro, definidos según la anatomía y expresión de cada paciente.
Es un procedimiento rápido y prácticamente indoloro; puede aplicarse crema anestésica tópica para mayor confort. La sesión completa dura entre 15 y 30 minutos.
Puedes retomar tus actividades diarias de inmediato. Los primeros efectos se notan a los 3-5 días y el resultado completo se aprecia alrededor de los 14 días.
Tiempo
15-30 min
Resultados
3-14 días
Recuperación
Inmediata
4-6 meses
Efecto
Anestesia
Tópica
Ingreso
No necesaria
¿Por qué tratarse con toxina botulínica?
La toxina botulínica es efectiva para conseguir:
- Suavizar arrugas de la frente, entrecejo y patas de gallo.
- Prevenir la formación de nuevas líneas de expresión.
- Lograr un aspecto descansado y rejuvenecido sin cirugía.
- Mantener la naturalidad y expresividad del rostro.
¿Quién es un buen candidato?
- Personas con arrugas de expresión visibles en reposo o al gesticular.
- Quienes buscan prevenir el envejecimiento de forma temprana.
- Quienes desean un resultado natural con un procedimiento rápido y sin tiempo de recuperación.
Cuidados posteriores
Tras el tratamiento:
- No masajear ni presionar la zona tratada durante las primeras 24 horas.
- Evitar ejercicio físico intenso y calor extremo (sauna, sol directo) el primer día.
- Mantenerse en posición vertical durante las 4 horas posteriores a la aplicación.
- Seguir las indicaciones específicas del profesional.